El BDSM se ha puesto muy de moda últimamente. Entrevistamos a Dómina Azu que nos desvela secretos de este mundo aún muy oscuro para el común de los mortales. Se ha puesto muy de moda lo de azotar y atar. Gracias al exitazo de 50 sombras de Grey, el señor y la señora de la calle están disfrutando, tímidamente, de cuerdas, fustas y antifaces en la intimidad del dormitorio. Pero esta tendencia sexual, el BDSM (acrónimo que se refiere a bondage, dominación, sadismo y masoquismo), es mucho más que lo anterior y es bastante más antiguo que el best seller que nos sirve de excusa para iniciar este texto. Tan viejo es que hasta tiene su Día Internacional propio: el 24 de julio.
“El BDSM tiene mucho de teatro”, afirma contundente José María Ponce, uno de los primeros directores de cine porno de este país y practicante de esta alternativa al sexo convencional desde hace años (no en vano dirigió la revista Sado-Maso). Y es cierto, esta opción sexual tiene mucho de juego, de parafernalia, de atrezzo aunque, como bien reconoce el antiguo director, “los latigazos, duelen”.
Aunque pueda parecer lo contrario, la relación sadomasoquista es la más democrática de todas las que existen: al fin y al cabo, las dos partes están de acuerdo, siempre, en jugar el rol que desempeñan y todo está pactado de antemano. Y eso, vamos a ser sinceros, no pasa en muchos de los polvos de fin de semana de cualquier pareja.
Hoy ya no hace falta tanto secretismo, aunque la gente que quiera iniciarse en el BDSM o ya lo practica, sigue siendo reacia a salir en medios o a decirlo públicamente: el qué dirán y el que les miren raro tiene mucho que ver. Azu es sádica y reconoce ser bisexual: “Yo me enamoro de las personas, no de chicos o chicas”, afirma. “Ahora mismo estoy jugando con una chica muy joven que dice amarme mucho”. ¿Es lo mismo ser sumiso que ser esclavo? “No, lo primero que eres es sumi, sumiso. Y esclavo es un paso más allá, en esa fase es el amo el que toma todas las decisiones, supone mayor nivel de entrega”, cuenta.
Entre las tendencias sexuales más demandadas, ¿qué es lo que más le piden?: “Azotes y bondage. El bondage, atar, está muy de moda, a mi me gusta mucho porque es casi un arte marcial”.
Las técnicas de BDSM no se reducen a la genitalidad, de hecho, algunas veces no incluyen lo que habitualmente se consideran prácticas sexuales. “Esto es un juego de mayores, tiene que ser sexual, divertido… Pero es sobre todo, un juego muy mental”, finaliza.

Los pilares del BDSM son SSC: 1. Sano, en la medida que no causen daños permanentes fisicos o psicologicos. 2. Seguro, debes saber hacer. Si no lo sabes, aprende y despues controla plenamente la situacion. 3. Consensuado, es un pacto entre adultos, seria y voluntariamente hecho.
El BDSM no solo es dolor. Es mental en un 80%, pues la persona sumisa asume y da derechos al Dominante sobre si misma, sobre su voluntad. Y el Dominante adquiere una responsabilidad de usar y cuidar de su posesion. Es una relacion mas allá de lo sexual, aunque tenga mucho de ese componente. Ademas el Lado Oscuro tiene muchas tendencias y aficiones: Sado-masoquismo, Humillacion verbal y fisica, privacion sensorial, castidad obligada, y un largo etcetera.
Para la mayoria es un estilo de vida, mas alla de los juegos de cama. No es lo mismo atar tus manos durante las relaciones sexuales a ser Dominada en tu mente y sentir ese placer. Y el Dominante no es quien ordena, si no quien es obedecido.
Fuente: http://www.zoomnews.es/127530/estilo-vida/sexo/sadomasoquismo-es-relacion-muy-democratica







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