La felación (del latín fellatio) felatorio o coito per os (por boca) es
una práctica de sexo oral que consiste en chupar, lamer, usar la lengua
para generar movimientos circulares en el glande y estimular el pene
con la boca y con los labios. Debes convertir el sexo oral en una fantasia de dominación/sumisión, en que él te obliga a hacerlo o tú le haces someterse a ello. Esto es un regalo, como tal, merece tiempo, dedicación y esfuerzo. Y de su parte,
idealmente higiene y respeto. Con esto como base, vamos a entregarte
nuevas técnicas y reglas para agregar a tu repertorio. Aquí tienes lo mejor para complacer a los hombres.
No se trata de chupar por chupar. Si quieres comportarte como una sumisa y hacerle a tu Amo la felación más perfecta , lo primero es controlar las nauseas y el vómito. No hagas caso del antiguo dicho en latín: ‘Sine vomitus fellatio non est’. o como se dice hoy en día: Si no hay arcada, no es mamada. Con esto como base, vamos a entregarte nuevas técnicas y reglas para agregar a tu repertorio.
-No vayas directo a la él. Móntate sobre su cuerpo,
resbálate en su piel contorneándote y susúrrale al oído cuánto lo
deseas. Bésale el cuello, respira levemente en su oído y comienza a
bajar con lentitud. Besa su pecho, sus brazos, su vientre y vuelve a
subir... bésalo otra vez entero y al llegar ahí, bordéalo con caricias y
lengua, haciéndolo desear que siquiera roces su pene. Sólo cuando lo
veas ansioso, ve por él.
-Placer para los dos. Como ambos están desnudos,
súbete sobre su muslo y frota tu cuerpo mientras le practicas sexo oral.
Él no sabrá si fijarse en cómo estás sentada o en lo que haces con tu
boca.
-Besar no soplar. He escuchado por ahí que a
algunas se les ocurre soplar el orificio urinario creyendo que eso
entrega placer. Mejor no lo hagas. Es incómodo y, además, puede provocar
infecciones innecesarias. Limítate a besar, lamer y acariciar. La
creatividad no la apliques en esa área.
-De abajo a arriba. Ubícate cómodamente entre sus
piernas y ábreselas lo suficiente para tener buena visión de toda su
genitalidad. Y comienza a lamer desde el ano a la punta del pene. Con
calma, con tiempo, con detención si ves que hay un punto que lo enloquece. Saborea con ganas cada escondite de esta zona y
descubre lo que le produce. La cara interna de los muslos también es muy
sensible a estas caricias... Y si haces todo esto mirándolo a los ojos, tienes 10 puntos más inmediatamente. A todos les gusta ver lo que estás haciendo allá abajo.
-Usa PetaZeta. Aquí seguro te saqué una carcajada,
pero en los sex shops gringos estos productos (claro que tienen otro
nombre, pero es un símil) son muy solicitados. Y si bien queda como
pegajoso, resulta diferente y estimulante realizar sexo oral con cientos
de cositas que revientan en tu boca, provocándole cosquillas en el pene
y saborcillo dulce en tu boca. Está bien para jugar de vez en cuando.
-Forma un canal. Crea un canal con tu paladar, los
labios y las manos por el que debe correr su pene con la mejor
lubricación que puedas darle. No partas muy rápido y fuerte al principio
y nunca dejes la lengua quieta. No es recomendable ir tras el orgasmo
de sopetón. Hazlo con calma para que sea excitante y para que el clímax
luego sea mayor y más potente.
-Juega con sus testículos. Como si fueran esas
bolitas chinas para relajarse, tócalas y juega con ellas mientras le
haces una felación. Es muy estimulante este movimiento circular. Y estas
mismas caricias las puedes hacer cuando ya estén en el momento de la
penetración. Basta elevar un poco más las piernas e ingeniárselas para
que tu mano alcance sus testículos y los acaricie con ritmo.
-No sirve el "Garganta Profunda". Ya sé que muchos
lo ven en sus películas XXX, pero lo cierto es que puede resultar
desagradable para ella pues activa la náusea inevitablemente y, además,
no entrega ningún plus en términos de sensaciones. Claro, se ve hot para
la pantalla pero, en la acción, él no sentirá más porque lo hagas. Lo
único que provocará es que te dé una arcada, te incomodes y tu boca se
llene de saliva producto de lo mismo. Pero bueno, si él lo quiere y tú
estás dispuesta a hacerlo, descueve.
-Nutella. La mayoría de las mujeres son adictas a
la Nutella. Bueno, úsela en el sexo y dele sabor a sus encuentros.
Úntelo y saboréalo como si fuera el mejor postre. Seguro será
estimulante para ti y para él. Con tal que no resulte hostigoso...
Alternativamente, puedes usar miel, manjar, crema, o lo que mejor te
parezca. Al final, es sólo una excusa...
-El frenillo es el foco. Usa tu lengua en esta zona
para darle pequeños golpecitos con ella y acariciarlo con la lengua
extendida (no puntuda) en esa zona. Puedes también besar suavemente con
los labios esta parte del pene que es muy sensible. Anda traduciendo las
reacciones de tu pareja y sabrás qué le gusta más y qué no.
-Cambio de temperatura. Un hielito en la boca
previo sexo oral o unos sorbos de té. Cambia la temperatura de tu boca
en plena felación y vuélvelo loco con las sensaciones. Los poros se
dilatan y se cierran, haciéndolo sentir distinto. Juega!
-Sensitive Blowjob. Sólo para expertas. Esta
galletita es sólo para aquellas que quieran ir un paso más allá en esto
de la técnica de la felación. Requiere buena disposición, paciencia,
constancia y estilo. Sólo con los labios y la lengua se estimula
únicamente el glande y del frenillo del pene. La mano sólo se usa para
sostenerlo, pues el trabajo es en la punta de éste y con la boca. Puedes
demorar unos diez minutos o mucho más en lograr que él llegue al
orgasmo, porque tiene que ser todo lento, pausado y suave. Y sólo al
final, cuando él ya se encuentra evidentemente agitado, puedes ayudarlo
con una sutil masturbación. Pero el trabajo es todo de la boca y la
lengua y mucha tranquilidad.
“Nunca había sentido tanta ansiedad por probar el sabor de
alguien. Las veces anteriores me había detenido, por asco, por pensar
que era algo que no necesitaba hacer. Con él fue distinto. Empecé
besando su cuello y me deslicé por su pecho, estrechando mi piel contra
la suya. Mi cuerpo se deslizo hacia abajo. Lo rocé con las piernas, con
el vientre, con los senos. Mi mano seguía el camino que trazaba mi boca y
llegamos a un tiempo. Abordé su contorno despacio, dejado que mis dedos
rozaran con calma su dureza. Me detuve un momento para contemplar sus
ojos cerrados y aspiré su olor. Sonreí por la travesura que estaba por
iniciar. Empecé con mi lengua, desde su base hasta el glande, vertical.
Una gota previa asomó y decidí probarla. Salado, el amor sabe salado.
Me asombré a mi misma saboreando, hurgando. Cerré mis labios dejándolo
dentro, moví la boca hasta encerrarlo completo, luego lo liberé. Volví a
explorar, rozando mis dientes con una caricia apenas perceptible, lamí,
succioné. Y el tiempo se hizo denso. Cada segundo se podía tocar con
los dedos mientras aprendíamos el sabor del otro”
El sexo ha sido malentendido como arma de dominación o de sumisión.
Conquistar el placer y proporcionarlo se entienden como objetivos
necesarios de camino trazado con anticipación, dejando poco espacio a la
espontaneidad y al descubrimiento propio. Los límites mentales que nos
establecemos, los aprendizajes previos que nos fijan lo bueno y lo malo
no permiten explorar, conocer, compartir y experimentar jugando todas
las variantes sensuales y placenteras, como la felación.
En algunas culturas se consideraba degradante la práctica de felación
y cunnilingus o cualquier otra actividad sexual que no implicara
reproducción. De estos temas no se habla abiertamente pues se supone que
son pláticas reservadas a la alcoba y la actitud recatada hacia la
sexualidad predomina y los vuelve tabú, dejando el tema con la etiqueta
de “prohibido” que lo encierra en mitos y prejuicios.
La felación no es más que una actividad sexual en la que se
proporciona placer directamente a los genitales masculinos usando la
boca. La variante femenina se denomina cunnilingus. Nada del otro mundo
cuando se entiende que el sexo es una experiencia que se disfruta con
todos los sentidos, pero que llega a ser realmente gratificante cuando
funciona de forma abierta el órgano más importante de todos: el cerebro.
Las mujeres hemos aprendido a someternos o a evitar el sometimiento,
los hombres a dominar. Para que el sexo sea gratificante se debe
entender que el compartir la experiencia, sabores, sensaciones es una
cuestión que necesita dos seres iguales, dispuestos a dar y disfrutar
placer. Y ese es el principal elemento para una buena felación.
No se puede dar placer si se siente asco del otro, ni si la mente
está ocupada en el “tener que hacer para dar satisfacción”. Liberar la
mente de prejuicios es el primer paso, dejar que los sentidos
experimenten y trasladen la información al cerebro. Conocer, explorar y
sentir.
Sentidos alerta: Todos los sentidos entran en acción cuando
se realiza una felación, no es solamente la boca que se involucra en
este acto sexual. La vista proporciona un espectáculo importante para el
hombre que observa a su pareja disfrutar mientras saborea su pene o sus
testículos. La sensación de satisfacción en el rostro de quién recibe
la felación, para quien la otorga. El olor del otro que se conoce y se
disfruta. El sabor de la piel en cada sitio.
Cada sentido puede estimularse de formas propias. Ver, aspirar,
lamer, tocar y todas las infinitas combinaciones que pueden lograrse a
partir de ahí.
Las posibilidades de la boca
La boca es una herramienta preciosa para dar y recibir placer. La
felación no solo la disfruta quien la recibe, sino también quien la
otorga. Las terminaciones nerviosas de la boca, de la lengua, de los
labios, transmiten, otorgan y reciben. Los labios y la presión que
ejercen sobre un miembro, la lengua y la habilidad de desbordarse, el
movimiento de la cavidad entera que puede albergar, abandonar, probar,
retraerse y abordar. Incluso los dientes, que con suavidad y mucho
cuidado pueden profundizar las sensaciones.
Tacto y tiempo
El tacto es un acompañante necesario de la felación. Las manos pueden
ocuparse de dar caricias suaves, guiar a la boca y acentuar . El cuerpo
entero puede acompañar el movimiento de la boca y acrecentar las
vibraciones de quien da y quien recibe.
El tiempo es otro aliado indispensable. Se puede usar a discreción,
acrecentando los movimientos de la boca, de los labios y de la lengua,
variar las formas, detenerse y volver a acelerar para provocar placer.
El cómo y el cuándo se van descubriendo cuando ambos están dispuestos a
servir de guías.
Soixante-neuf
Las posturas sexuales que pueden adoptarse para una felación son
variadas, desde la comodidad de una superficie horizontal, la sujeción y
elevación del compañero de rodillas o de pie o el famoso soixante-neuf
(69) que permite la alineación de los cuerpos boca-genital de una forma
bastante estética y sobre todo erótica. Esto depende tanto de la
habilidad de los ejecutantes como de la disposición de experimentar y
disfrutar.
Dilemas
¿La felación es buena o es mala? ¿Tengo que hacerlo para que él esté
satisfecho? ¿A todos los hombres les gustan las felaciones? Las
preguntas son innumerables pero pueden responderse a partir de un estado
mental propio. Lo que pienso, lo que vivo, lo que siento y lo que me
permito vivir. El sexo es una parte de ese vivir y la disposición que
tenemos de disfrutarlo permite ampliar las opciones de gozo. Cualquier
amante disfruta saberse amado, aceptado y disfrutado por el otro.
El dilema moderno de la felación es quizá la eyaculación. ¿Se debe
hacer dentro de la boca, fuera de ella, en el rostro, en el cuerpo o
guardarla para luego? La respuesta está en el qué representa para cada
uno de los que participan y qué es lo que desean experimentar. Ninguna
pareja es igual a otra y las situaciones varían. Dese tiempo, pregúntele
a su pareja, experimente, aprenda de nuevo a sentir.