domingo, 30 de marzo de 2014

EL PLACER DE SER ATADA

Lo que más me gusta de vivir es, que los pensamientos libidinosos y lujuriosos recorren mi ser y mi mente a cada hora, a cadaa momento. Mi piel solo se electrifica con caricias, besos y una buena verga dentro de mi cuerpo. Sólo quisiera que cuando llegue el fin, me coga follando.
Pero además de eso hay otros placeres, como el ser atada, dominada y subyugada, por un buen macho o una buena hembra, que haga conmigo lo que le apetezca, para cumplir sus fantasias y sus caprichos. Que me tumbe, que me ate y sentir el roce de la cuerda en mi piel, en mi clítoriss poniendo mi  coño humedo y abierto. Que me haga enloquecer, que me produzca un orgasmo y que ponga su coño abierto en mi boca o la llene y penetre con su rabo erecto; que me folle salvajemente y me haga sentir placer y dolor y que libere mi cuerpo de la locura y de la lujuria.


   

 Para mí, el Bondage, el hecho de ser atada, me hace sentir mucho más las sensaciones placenteras del sexo. En primer lugar, reconozco o tengo el concepto, en cierta manera, que es una actitud egoísta del sexo. Atada y amordazada no puedo acariciar ni besar ni decir ni pedir ni hacer, y ese impedimento no me molesta, sino todo al contrario, me encanta, porque todas las caricias y todo el deseo sexual recae única y plenamente hacia mí. No puedo dar, y sin embargo, a la vez, sin hacer ningún logro por excitar consigo que la persona esté plenamente excitada, cuando en verdad yo no doy nada.

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